Frente a Frente ante la muerte.

Publicado: noviembre 16, 2012 en Uncategorized

Ojo: Los nombres de los detectives, no corresponden a su verdadera identidad, con el fin de proteger sus vidas y mantener su puesto dentro del CTI.

Nunca en mi vida se me había cruzado por la cabeza pensar en la necesidad de hallar un muerto, consecuencia de un asesinato, pero esa noche era de vital importancia para el desarrollo de esta crónica.
Ese jueves 23 de septiembre, hacia las seis de la tarde, me encontraba en las instalaciones del CTI (Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General de la Nación), ubicado en la calle 18- 69b 15, zona industrial de la ciudad de Bogotá.
El corazón me latía a mil. Sentado en una sala fría y oscura, esperaba ansioso la orden del agente Camilo Pardo para iniciar la inspección técnica de cadáveres, anteriormente conocido como levantamientos.

Lamentablemente esa noche no fue reportada por la central de la Policía Nacional la muerte violenta de una persona durante aquel turno, lo que según, los agentes señalaron que nos enfrentábamos ante una situación extraña, debido a la violencia, específicamente, en los barrios del sur de la capital. Después de permanecer cerca de diez horas en el CTI, ant cesé mi labor, debido a que ese día no era el más indicado para obtener la historia, y por tanto decidí regresar a mi hogar y esperar a que se presentará otra oportunidad.
De nuevo, el domingo 26 de septiembre desde la seis de la mañana, hora en que inicia un nuevo turno, me hallaba junto a los ya mencionados agentes de dicha institución, con la esperanza de que ese día sí iba a conocer el difícil procedimiento que llevan a cabo estos hombres.

Hacia la una de la tarde fue reportado al CTI un cadáver, ubicado en el barrio El Tesoro, sector San Marcos, localidad Ciudad Bolívar al sur de la ciudad. Desde aquel momento los agentes asignados iniciaron su labor al solicitar al fiscal de turno, la autorización para el desplazamiento a la escena del crimen. Hacia las dos de la tarde se puede decir que empieza la verdadera acción, desde que los agentes se suben a las respectivas camionetas, en la que sobresale la “Paletera”, aquel camión donde reposan en bandejas y bolsas los cadáveres.

La única ayuda para abrirse paso entre los diferentes trancones, era la sirena, ese ruido ensordecedor que anuncia siempre una emergencia. Desesperado y a la expectativa me encontraba junto a los tres detectives y al investigador de la Fiscalía General de la Nación.

En un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos en el barrio El Tesoro, un sector bastante peligroso donde se evidencia la pobreza, la miseria humana, el olvido del Estado y la intolerancia de la gente.

Llegar a la escena del crimen no fue fácil. Después de recorrer el sector por más de quince minutos, el agente Pardo decidió solicitar la ayuda de un agente de la Policía adscrito al CAI más cercano para dar con la dirección, ya que la mayoría de personas eran indiferentes y poco serviciales a la hora de guiarnos por donde debíamos llegar.
Todo aconteció a las 1230 pm en la diagonal 80b sur #18F-82, en una de las pocas tiendas del sector llamada: “frutiverduras la placita”. Más de cincuenta personas permanecían alrededor del lugar en busca del chisme.
“Llegaron por el muñeco”. Esas fueron las palabras de algunos vecinos a medida que los agentes del CTI acordonaban el área del crimen con cintas amarillas. Acto seguido los agentes inspeccionaron el escenario del asesinato, paso inicial para esclarecer el autor material de los hechos.

Después de tener todo el espacio controlado y protegido, los agentes Camilo Pardo, Andrés Valencia y el investigador judicial se reparten las funciones para iniciar la fijación, proceso donde se llevan a cabo, las tomas fotográficas, las medidas métricas y las diferentes entrevistas a los testigos del homicidio.

Fue así como, en medio de llantos y pánico los testigos presenciales nos guiaron hacia el interior del establecimiento. Allí, rodeado de un charco de sangre, recostado sobre una banca, permanecía el cadáver de Alirio Bobadilla, quien ya presentaba los primeros síntomas de rigidez y descomposición, dado el olor nauseabundo que emergía de su cuerpo. Aun así, en esas condiciones permanecía a su lado una adolescente en estado de embarazo, quien se negaba a separarse del cuerpo de su marido. Frente a su persistencia fue necesario el uso de la fuerza por parte de los agentes, para proseguir con el procedimiento.

Mientras el agente Valencia, reunía las pruebas fotográficas de la escena del crimen, del occiso y su respectiva posición, el detective Pardo, se disponía a describir los rasgos morfológicos de una persona de escasos veinte y tres años de edad, de sexo masculino, de color de piel trigueño oscuro, de contextura delgada, de un metro con setenta y seis centímetros de estatura, quien lucía como prendas de vestir una camisa de tela manga corta, color naranja, un jean azul claro, unos tenis negros, y en su mano izquierda portaba un reloj al parecer de oro, material inusual entre la pobreza de un asalariado, quien día a día se ganaba la vida y mantenía a su familia haciendo bloques de cemento en la ladrillera del mochuelo.

Acto seguido, se continuó con la descripción de las heridas ocasionadas por proyectiles disparados por arma de fuego, los que apuntaron a acabar con la vida de Alirio Bobadilla, tres orificios de entrada a la altura del cráneo, localizados en la región occipital derecha. Presentaban rastros de pólvora como resultado del impacto a corta distancia.
Otro paso fundamental dentro de la inspección técnica del cadáver es la recolección de evidencias físicas o elementos materiales probatorios. Con los guantes puestos los detectives iniciaron una búsqueda de las vainillas de manera minuciosa, sin obtener ningún resultado de ellas, por lo que prosiguieron a entrevistar a la propietaria del establecimiento, doña María, quien manifestó que previó al homicidio, aproximadamente diez minutos antes, ingresó un sujeto a quien describió como mono, narizón, de ojos azules, alto y joven, a comprar una “ponymalta”, bebida que no vendía en su tienda, para luego abandonar el lugar no sin antes detenerse a observar al hoy occiso, para posteriormente retornar a la tienda y culminar su macabro plan, matando a Alirio Bobadilla sin compasión alguna, desplazándose del lugar de forma rápida por una de las empinadas trochas del lugar, dejando perplejas a su esposa y a la propietaria del negocio, quienes dieron aviso a las autoridades.

Hacia las 530 pm, cuando ya empezaba a oscurecer, el agente Valencia, me advirtió del peligro al que nos exponíamos, debido al poco apoyo de los miembros de la Policía Nacional y la posibilidad de que el asesino volviera a la escena del crimen, por lo que los miembros de Policía Judicial se apresuraron a culminar el procedimiento.
Ya con la bolsa abierta en el piso, los agentes procedieron a levantar el cadáver para luego amarrarlo y ubicarlo en una fría lata de aluminio para remitirlo al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses donde por último se le practicaría la necropsia, previa toma de la necrodactilia.

“Hijueputa, hijueputa”, fue la única expresión que se escuchó proferida por la adolescente viuda, aferrándose al cuerpo de su marido de camino a la paletera, en presencia de los vecinos que estaban a la expectativa del procedimiento.
Con pañuelos blancos, algunos vecinos despidieron a Luis Alirio Bobadilla, mientras los vehículos del CTI se alejaban de la escena del crimen.
Una vez más, como de costumbre, la violencia en este país cobró la vida de un ser humano, como consecuencia de una realidad social: el abandono del Estado hacia los estratos más bajos de la sociedad, conllevándolos a incursionar en el mundo de la delincuencia.

Santa Fe Campeón 2012

Publicado: julio 18, 2012 en Uncategorized

Después de 37 años de sequía, Santa Fe se coronó como campeón de la liga Postobon 2012, y con ello se rompió el karma que llevabamos la mayoría de los fanáticos, jugadores y directivas de dicha institución cardenal. Luego de días, meses, semestres, años y décadas de esperar por la séptima estrella, hoy solo me queda agradecer no solo a los jugadores en general sino también a los directivos por su esfuerzo, sus ganas, su sacrificio y su compromiso no solo con la institución sino con los hinchas que nunca perdieron la ilusión de ver al rojo campeón.

El domingo 15 de julio de 2012, quedó demostrado que Santa FE sí tiene seguidores y no tiene nada que envidiarle ni competirle a las demás hinchadas del país. El amor por Santa Fe va más alla de los triunfos y las derrotas, en resumidas palabras es un sentimiento que se lleva adentro en el corazón, tal y como lo dice uno de los cantos populares de las barras.

A pesar de las medidas impuestas por la Alcaldía, la capital fue escenario de un gran carnaval, lleno de marchas, caravanas, pitos, cantos, maizena por doquier y sobretodo un éxtasis de alegría que perdurará en el colectivo de muchas personas.

Hoy puedo decir orgullosamente: YA VOLVIMOS, YA VOLVIMOS, YA VOLVIMOS OTRA VEZ, YA VOLVIMOS A SER CAMPEONES COMO LA PRIMERA VEZ…

PDTA: Quiero agradecerle en especial a mi abuelo, quien fue el responsable de inculcarme el amor y el orgullo por Santa Fe, un equipo ante todo tradicional, con historia y sobre todo con garra como la que siempre ha tenido el León.

Durante el fin de semana pasado (9 al 11 de Junio), el Palacio de los Deportes fue el escenario principal de experimentados tatuadores. Durante dicha convención hubo espacio para todo tipo de arte, de estilo y de personas con relación al mundo de los tatuajes.

La gran pared

Publicado: junio 6, 2012 en Uncategorized

Fight Club Bogotá

Publicado: junio 6, 2012 en Uncategorized